VISITA REALIZADA POR LOS COLEGIOS DE AUGSBURG Y SCHWÄBISCH GMUEND A DONOSTIA
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Donostia   29.09..09 – 10.10.09

2º ESO

Nos lo hemos pasado muy bien con los alemanes. Ha sido una experiencia muy positiva para nosotros. Hemos aprendido a tratar con gente nueva. Hemos estado con ellos diez días, pero se nos han pasado volando, y al momento de la despedida… ¡Algunos casi hicieron un lago! Nos dio mucha pena a todos ese momento.
El día que llegaron estábamos todos muy nerviosos esperando en el porche del colegio. Cuando vimos aparecer el autobús, se nos puso el corazón a cien. ¡Todos queríamos conocerles en persona!
Hemos hecho muchas actividades, entre ellas, dos excursiones: una al Guggenheim de Bilbao y a San Ignacio de Loyola; y la otra a “La ruta del Txakoli” (Zarauz- Guetaria).
También hemos realizado actividades como la tamboreada, deportes vascos y una pequeña introducción al vasco.
Generalmente, la que más éxito ha tenido entre los españoles ha sido la visita al Guggenheim, pero los alemanes han preferido la tamboreada.
Ahora todo lo que nos queda son buenos recuerdos y muchas ganas de ir a Alemania. Agradecemos a los organizadores todo el trabajo que han hecho por un buen intercambio.


3º ESO

El 29 de septiembre vinieron los alumnos de intercambio de internado, y al día siguiente las alemanas de intercambio de Ausburg. Todos estábamos muy nerviosos por su llegada.
Hicimos varias actividades con ellos, a Bilbao, una visita al Guggenheim, deportes vascos, la ruta del txakoli, la tamborrada (que fue lo que mas les gustó).
Nos gustaría haber hecho pinchos pero al ser tantos no pudimos, y estamos deseando que llegue junio para poder disfrutar, en Alemania. Participan muchos buenos amigos y lo mas importante, ellos practicaran el castellano y nosotros el alemán.
La mayoría de las tardes, salíamos por nuestra cuenta, íbamos a la playa y les enseñábamos nuestras costumbres. En estas tardes y el fin de semana, visitamos: El Aquarium, La Zurriola, El Monte Igueldo, La concha, El Paseo nuevo....

4º ESO

     Intercambio
Los alemanes llegaron a este nuestro querido país aquel lejano día 29 de septiembre de 2009, claro que aquello era sólo una avanzadilla, apenas un batallón de reconocimiento de los apostados en Schwäbisch Gmünd. La auténtica invasión llegó al día siguiente, 30 de septiembre.
Cual fue nuestro espanto al ver desembarcar de la unidad Bus, al primer sujeto que, creyéndose un héroe decidió bajar antes que sus compañeros, cual Aquiles a las costas de Troya. Pero, al contrario que éste, bendecido por los dioses, aquel se vio obligado a retroceder ante la furia de nuestros ataques. ¡Victoria!, pensamos. Nada más lejos de la realidad. Ofendidos y heridos en su orgullo, desembarcaron uno tras otro en una imparable marea. En apenas media hora fuimos vencidos completamente. A pesar de todo, los alemanes (o alemanas, mejor dicho) no fueron un invasor enteramente desagradable, aprendían de nosotros, así como nosotros aprendíamos de ellos. Cumplimos con sus exigencias (que no fueron muy duras), les entregamos nuestro oro y les cedimos nuestros hogares. Pero parecían querer más, así que les llevamos a nuestras fiestas. Contra todas nuestras expectativas, resultaron ser unos excelentes juerguistas.
En nuestro gobierno teníamos, sin saberlo, dos traidores o, como poco, cobardes, que cedieron a todas las presiones y se dedicaron a complacer a los invasores en todo lo que podían. Sus nombres son Michael Geulen  y Franz Kerschbaum, antiguos agentes de Alemania por lo que hemos podido saber.
Pero al final llegó el esperado (y temido) 9 de octubre, día fechado, sin saberlo nuestros invasores naturalmente, para la Gran Rebelión en la que echaríamos a nuestros opresores de nuestra patria. La noche anterior les dedicamos una fiesta para pillarlos con la guardia baja. Pero nuestro complot definitivo hubo de atrasarse un día, debido al regreso a su país por propia iniciativa del batallón de Schwäbisch Gmünd.
El 10, a la 1 del mediodía comenzó la batalla y tras casi una hora de lucha, vencimos, y esta vez de verdad. Aún veíamos la unidad Bus alejarse cuando las lágrimas empañaron nuestros ojos, aún no sé si de alegría o de tristeza.

 

Telmo Arnedo