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30 DE ENERO: CELEBRACIÓN DE MARY WARD

El 30 de enero, el día de Mary Ward, la comunidad nos invitó a todos los trabajadores del centro a un encuentro en Aránzazu. El tiempo no pudo ser mejor, cálido y soleado. Salimos del colegio en autobús y llegamos a nuestro destino pasadas las doce. Nos esperaban allí con un tentempié, que nos entró a todos maravillosamente.

A la entrada del Santuario el franciscano Juan Ignacio Larrea, nos habló de la fachada principal y de la riqueza simbólica de la obra de Oteiza.

En la Eucaristía, presidida por la pequeña talla de la Virgen, las palabras de Mary Ward, vigentes y motivadoras 400 años después, nos llegaron acompañadas por la flauta travesera y la guitarra: todo invitaba a cantar y a celebrar.

Finalizada la misa subimos al restaurante, en donde la comida sólo fue superada por las espléndidas vistas de los montes de Aranzazu. Ya a los postres brindamos por estos 50 años de ilusiones y trabajo compartidos, con un agradecimiento especial de los trabajadores a la comunidad y la entrega de un ramo de flores y una talla de la última cena de Jesús, de plata por los 50 años. La Directora nos agradeció a todos nuestro trabajo y dedicó una mención especial a la Madre Inmaculada, que estaba disfrutando como la que más, ya que es una de las religiosas del primer grupo que comenzó hace ahora 50 años. A continuación,  invitó a las más jóvenes a que dentro de otros 50 años lo celebren de la misma forma.

Era ya hora de volver. Animados y felices, sin olvidarnos de sacarnos una foto para el recuerdo, regresamos. Había sido un día inolvidable para todos.