“La estimulación de la inteligencia”

El martes día 22 de noviembre, los integrantes del grupo de FEAC infantil, volvimos a reunirnos.

Para centrar tema, comenzaré lanzando la siguiente idea: la inteligencia es mucho más que resolver problemas matemáticos y sacar buenas calificaciones. Podríamos decir que es la capacidad de entender, asimilar y utilizar correctamente los aprendizajes que se reciben diariamente, con el objetivo de saber enfrentarse a la vida resolviendo, de la manera más óptima, los conflictos que se nos presenten.

En resumen, un niño/a inteligente no es aquel que sabe más, es aquel que sabe actuar de manera inteligente frente a cualquier problema personal, social o académico.

Hoy día se sabe que la inteligencia humana es producto de dos factores: el potencial biológico (cuyo componente genético aporta un porcentaje importante) y el entorno donde hemos sido educados.

Siguiendo esta línea de pensamiento, cabe suponer que, si propiciamos a nuestros hijos/as un ambiente rico en estímulos, adecuados en calidad y cantidad, lograremos dotarlos de un mejor desarrollo intelectual.

Por otro lado, hace su aparición el concepto de inteligencias múltiples. Todos somos conscientes de la existencia de niños/as buenos para determinadas materias, mientras que otros son mejores entablando relaciones interpersonales o demostrando habilidades para la música o el arte. Son niños/as que llaman la atención en aspectos muy concretos por lo bien que se les da.

Así, la lógico-matemática, la espacial, la lingüística, la musical, la corporal, la interpersonal, la intrapersonal, etc. serían diferentes tipos de inteligencia.

Como padres, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños/as a desarrollar esas dimensiones?

Cojamos la imagen del niño viajero. Desde que nacen, los niños/as inician su viaje desde la nada: nacen con una maleta vacía que irán llenando día a día con toda clase de información, experiencias y sentimientos.

Nos corresponde a nosotros, como adultos, brindarles los estímulos , cuidados y atenciones necesarias para que desarrollen de forma óptima todo su potencial. En definitiva, ayudarles a llenar esa maleta con el mejor material posible.

Aspectos como el cariño que recibe de sus padres, el contacto con la cultura desde pequeños (museos, conciertos, zoológicos, etc.), con la música variada, los animales (adquisición de responsabilidad), con procesos cognoscitivos, los juegos, etc. aportan preciados tesoros que almacenarán dentro de su maleta.

Para alcanzar dicho fin, no es necesario hacer grandes gastos ni grandes planes. Basta con buscar “huecos” dentro de nuestro propio horario (tarea complicada) para fomentar momentos enriquecedores. Salidas de una hora confieren sensaciones, experiencias y aprendizajes a guardar en esa maleta, siempre y cuando seamos conscientes de lo que pretendemos conseguir realizándola. La comunicación con nuestros hijos/as, los programas de TV escogidos, la música, una alimentación saludable, la lectura, el jugar, el afecto, etc. suman, no restan.

Esto no significa que tengamos que hacer todo lo propuesto y más para mostrar a nuestros hijos/as el mundo en nuestra palma. Es imposible. No a todos nos hace vibrar la música, ni los juegos de ordenador, ni las salidas al campo, ni el estar en silencio, ni los deportes, … para gustos los colores. Es algo que no podemos evitar. Y esto no es malo. Somos como somos y tenemos los gustos que tenemos. Siempre y cuando seamos conscientes de nuestras limitaciones, sabremos las posibles carencias que puedan arrastrar nuestros hijos/as y podremos hacer algo para solventarlas.

Los mensajes y la actitud que mostremos, es fundamental a la hora de desarrollar las potencialidades. Por eso, más importante que el qué y el cuánto de todo lo dicho hacemos, es qué transmitimos al hacerlo.

Nuestro objetivo no es crear genios, sino acompañar a nuestros hijos/as ofreciéndoles un abanico de experiencias, aprendizajes y sensaciones para que, el día de mañana, puedan llegar a ser personas que sepan hacer uso de todo lo que han ido incluyendo en su maleta, con el fin de afrontar los retos que la vida les presente de la mejor manera posible.